A mi me hace sentir de la chingada cuando no puedo hablarte, ni menos, mucho menos, estar contigo. Me hace sentir poca cosa, menos [todavía] de lo que ya soy tal vez.
Son tantos los obstáculos que impide vernos, que a veces llego hasta creer que esto se va a caer en cualquier momento, que todo lo que hemos llegado a formar y ser además, va a terminar justo ahí: en el bote de basura.
He mantenido firme mi razón y la voy a seguir deteniendo con lo primero que encuentre a la mano: una hoja fina de papel, la pata de una silla, un palillo carcomido, la mitad de la luna o un pedazo de sol, porque ya mil veces te he dicho que no te voy a dejar porque te amo, porque ya mil veces te he dicho que te necesito, porque es verdad, de verdad es verdad, te juro que es verdad. No nos preocupemos, no te preocupes, no me preocupo. Yo te amo, tú me amas, entonces ¿Qué más importa?.
No quiero dejar de ver tras la ventana que dibuja tu rostro cada que te pienso. Vamos a esperar tranquilos, sentados a la orilla del camino que no hemos recorrido para ver pasar el tiempo, y disfrutar, disfrutar de verdad estar juntos, sólo que viéndonos de lejos.
