Pues a mi me vale madre. Recuerdo que clarito te lo dije, sólo que, estabas ocupado viéndole las nalgas a una vieja; hasta la baba se te caía.
Recuérdolo bien: era un viernes por la tarde, el calor estaba insoportable y tu me preguntabas que debías de hacer, si tirarte por el tercer piso de la escuela, o cortarte la meritita yugular en el baño; te repetí varías veces que hicieras lo que se te viniera en gana, a mi me daba igual; un pendejo menos en este mundo, nadie lo iba a notar ¿A quién le importas? a nadie en absoluto. Me quedaste viendo con una cara de pocos amigos, así merito, como si quisieras matarme; pendejo no soy eso si.
Cuando me escupiste yo reaccioné, mi instinto me exigió que te aventara, total, eran 3 pisos nada más ¿Querías morirte no? Pues yo te ayudé cabrón… yo te ayudé.
Agradécemelo. Aunque muerto ya estés, no importa, ¡No importa!… no importa.
