Sólo para que quede claro: el infierno es este mismo lugar, nosotros nos encargamos de crearlo, propagarlo y mantenerlo.

Me sería muy difícil imaginar un infierno en el centro de la tierra, con demonios rondando nuestros ojos. No hay que temerle al infierno porque de hecho ya estamos dentro de él y casi nadie se da cuenta. Sólo abre un poco más los ojos y observa detenidamente que hay a tu alrededor, así tal vez logres darte cuenta del verdadero mundo en el que vivimos.