No sé si pararme e irme, o permanecer sentado escuchando estos sonidos místicos que mandan mensajes a mis oídos y estos los trasfieran a mi cerebro para que me pregunte el porqué de la creación de todas las cosas … y de mi mismo.
Escribir: no sé a ciencia cierta si esto que yo hago, se le pueda llamar “escribir”, es una palabra tan sutil…, no creo pertenecer a ese género. Considero más prudente llamarlo líneas, ya que puede o no tener sentido ¿El sentido diacrítico? ¿Psicosomático? ¿Empírico? ¿Abstracto? ¡Patrañas! Si tu no sabes, menos yo.
Vamos, caminemos un rato por este tiempo y dime que piensas; que definición tienes acerca de la vida, de la muerte, de la reencarnación, de Dios, de la virgen, de tí … de mí si quieres ¿Me conoces? No importa de verdad; recuerda: Yo no existo ¿Es difícil no? Igual de difícil es ser yo, porque tú, tu tienes talento, tienes ganas de vivir… ser alguién. ¿Yo soy? No, sólo soy un espejismo que también come y defeca cuando su cuerpo se lo pide.
- Si no fueramos lo que ahora somos, me hubiera gustado tener un hijo tuyo.
-…
- ¿Por qué no dices nada?
- … (Tal vez porque me haz dejado sorprendido ¿Un hijo?… sí,un hijo)
- ¿Por qué te quedas callado?
- No pasa nada, olvidalo.
- Ven, abrazame.
Te doy una luna y 2 estrellas
para que las cuides
y las alimentes
con agua del río o de la pradera.
Te regalo una cabeza de lirio
para que la cultives
unos pétalos de cielo
para que los guardes
y un jaguar
con forma de mandril
para que te cuide.
Te presto mi vida
toda te la presto
para que la limpies
con tus besos
(no me la des si te la pido
no me la niegues
si te la entrego)
devuélvemela
cuando curada esté
con la saliva de tus labios
aviéntamela
cuando sea otra
escúpela
si ya no la necesitas
pero llénala de tí
sólo de ti.
Tu mirada
sólo tu mirada
me transforma
en el hombre que ya no soy.
Tu fuego es el que me toca
el que desencaja en mi
el loco apasionado
el tierno y dulce
amargado amoroso.
Caminas, caminamos
por el verde carne
de tus piernas
por el azul carmesí
de tus muslos
por el amarillo hambriento
de tu cuerpo.
Caminas, caminamos, camino.
No me dejes solo
en este valle de sepulcros
que desgraciado me siento
yo sin ti
poca cosa soy sin tu calor
de madre que no eres.
Atrápame
elévame
sedúceme
extráñame
quiéreme
bésame
mátame
acariame
que extrañándote estoy
en este espacio
donde ya no regreso.
Anteriormente me habían dado ganas de venir y pararme acá en este espacio para contar algo de mi vida, de que ha pasado y que no ha pasado conmigo, pero me daba pereza; después, cuando tenía las ganas suficientes para seguir vivo y además, las musas me acompañaban, igual, me daba pereza. Pero hoy (y que bueno) me digné a abrir el explorador, teclear la dirección de la página, entrar al administrador y escribir al menos algo que no tuviera sentido (esto precisamente) porque de nuevo me gana la pereza como para venir a re-ca-pi-tu-lar todo lo que he venido arrastrando conmigo durante todo este tiempo que estuve (y estoy todavía) ausente.
Lo único que puedo contarte lector, es que estoy relativamente tranquilo, no he comido bien toda esta semana, pero aun así me siento tranquilo; no tengo presiones de terceras personas, ni mucho menos presiones en la escuela (sí aunque no lo creas lector, yo estudio) y eso me ha alejado por ratos de mi espíritu fatalista, de mi depresión constante y desequilibrada, de mis días sin sueño y mis noches con horas tristes.
Te agradezco a ti lector por no abandonarme, porque al menos (y aunque muchos lo nieguen) un comentario en todo este mes me pone de buen humor.
P.D. Tengo un invitado más en este mundo anti-existencial, ella se llama: Evgre de Vaol (00, 01, 02, 03, etc).
Bienvenida seas.
Sólo para que quede claro: el infierno es este mismo lugar, nosotros nos encargamos de crearlo, propagarlo y mantenerlo.
Me sería muy difícil imaginar un infierno en el centro de la tierra, con demonios rondando nuestros ojos. No hay que temerle al infierno porque de hecho ya estamos dentro de él y casi nadie se da cuenta. Sólo abre un poco más los ojos y observa detenidamente que hay a tu alrededor, así tal vez logres darte cuenta del verdadero mundo en el que vivimos.
